Por otra parte, las neuronas son las células cerebrales. Gracias a ellas podemos pensar, movernos, hablar...ser humanos. Y funcionan gracias a los cambios osmóticos de los canales de sodio (Na) y potasio (K) que provocan el envío de neurotransmisores por impulsos nerviosos. Éstos son los que "mueven" la información de una neurona a otra y de éstas a los músculos si es necesario.

Es por ello por lo que un gramo de sal puede pasar a formar parte de estos canales de sodio y, gracias a los equilibrios osmóticos, hacer que una neurona transmita un impulso nervioso a Dios sabe qué parte del cuerpo. Sin ese gramo de sal, ese impulso no tendría lugar. Y esa parte del cuerpo puede ser un pensamiento, una palabra, un movimiento...
Lo que sí se puede sacar en claro es que si ese pensamiento, palabra o movimiento sucede en un momento crucial de nuestra vida, puede cambiarla para siempre. Un pensamiento que da lugar a la idea del siglo. Una palabra que tiña de éxito el mejor discurso. Un movimiento que haga lograr ese ansiado amor.
Sólo una pizca de sal puede cambiarte la vida.
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